
Argentina y Cabo Verde: Unidos por la Fe del Negrito Manuel En el marco de la Copa Mundial de la FIFA, Argentina y Cabo Verde se enfrentarán este viernes, uniendo no solo a dos países geográficamente distantes, sino también a dos naciones con una figura común en la historia de la devoción a la Virgen de...
En el marco de la Copa Mundial de la FIFA, Argentina y Cabo Verde se enfrentarán este viernes, uniendo no solo a dos países geográficamente distantes, sino también a dos naciones con una figura común en la historia de la devoción a la Virgen de Luján, patrona de los argentinos. La distancia de más de 6.600 kilómetros entre Buenos Aires y Praia, la capital caboverdiana, se acorta gracias a la historia de fe que une a ambos países.
La historia comienza en 1630, cuando dos imágenes de la Inmaculada Concepción de María se dirigían a la provincia de Santiago del Estero provenientes de Brasil. Tras un descanso en el camino a orillas del Río Luján, los transportistas intentaron retomar la marcha, pero los bueyes se rehusaban a avanzar. Luego de varios intentos, los hombres advirtieron que al quitar una de las cajas que cargaba la carreta, los bueyes comenzaban a moverse. Al abrir la caja, se dieron cuenta de que se trataba de una de las imágenes de la Virgen, lo que interpretaron como una señal: la Madre había elegido quedarse allí.
En este contexto, el Negrito Manuel, un esclavo nacido en el actual territorio caboverdiano, jugó un papel fundamental. Llegó al Río de la Plata como parte de un lote de esclavos proveniente de Pernambuco (Brasil) y fue bautizado con el nombre cristiano de Manuel. Su amo, el comerciante y militar González Filiano, le encomendó cuidar la imagen de la Virgen que quedó en la estancia luego de ocurrido el milagro. Con profunda fidelidad y abnegado servicio, Manuel recibía a los creyentes, les contaba la historia del milagro y ungía a los enfermos con el sebo de las velas para curar sus dolencias.
Hoy, el Siervo de Dios Manuel Costa de los Ríos, popularmente conocido como “Negrito Manuel”, se encuentra en camino a los altares, siendo un ejemplo de amor, fidelidad y veneración a la Virgen para argentinos y también para la comunidad afrodescendiente del país. Sus restos reposan bajo el altar mayor de la capilla Pedro de Montalbo, a los pies de la imagen de la Virgen, a tan solo unos 50 metros de la actual Basílica de Luján. La unión entre Argentina y Cabo Verde a través de la fe del Negrito Manuel es un recordatorio de que, en la fe y en el fútbol, no existen fronteras.
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