
Cardenal Dolan Celebra 50 Años de Sacerdocio con Gratitud y Alegría El Cardenal Timothy Dolan, arzobispo emérito de Nueva York, celebró recientemente su 50. º aniversario de ordenación sacerdotal en una emotiva Misa en la Catedral de San Patricio. Rodeado de obispos, sacerdotes, diáconos, seminaristas, líderes ecuménicos e interreligiosos, autoridades civiles y fieles de...
El Cardenal Timothy Dolan, arzobispo emérito de Nueva York, celebró recientemente su 50.º aniversario de ordenación sacerdotal en una emotiva Misa en la Catedral de San Patricio. Rodeado de obispos, sacerdotes, diáconos, seminaristas, líderes ecuménicos e interreligiosos, autoridades civiles y fieles de la arquidiócesis, el cardenal de 76 años ofreció un mensaje conmovedor en el que definió a los fieles de Nueva York como su “familia” y “amigos”.
Según fuentes, el Cardenal Dolan destacó que todo lo bueno de su ministerio ha sido posible gracias a Jesús y al apoyo del pueblo de Dios. “Sin Jesús no habría podido hacer nada. Y sin ustedes, ninguno de los modestos logros que tan generosamente han señalado habría podido suceder jamás”, afirmó. La celebración también coincidió con el 25.º aniversario de su ordenación episcopal, un doble jubileo que fue resaltado durante la homilía pronunciada por el Arzobispo de Nueva York, Mons. Ronald Hicks.
Mons. Hicks describió al Cardenal Dolan como “un sacerdote feliz de ayudar” y destacó que, aunque ha ocupado numerosos cargos importantes, su identidad más profunda sigue siendo la de sacerdote. “Ha sido accesible, compasivo, testigo público, amigo, pastor con un extraordinario sentido del humor y un corazón aún más grande, configurado al corazón de Jesús”, señaló. El prelado también subrayó el llamado misionero de la Iglesia, inspirado en el Evangelio de la Ascensión proclamado ese día.
La celebración del 50.º aniversario de ordenación sacerdotal del Cardenal Dolan fue un momento emotivo y significativo para la arquidiócesis de Nueva York. Con su característico humor y su corazón lleno de gratitud, el cardenal recordó a sus padres y la cercanía con los fieles de Nueva York, que le recuerda el amor y la fe que recibió en su familia. La celebración fue un testimonio de la importancia del ministerio sacerdotal y del llamado a amar a Dios y a ver el rostro de Cristo en nuestros hermanos y hermanas.
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