
La Iglesia en Europa Aboga por una Política Migratoria que Respete la Dignidad Humana La Comisión de las Conferencias Episcopales de la Unión Europea (COMECE) ha expresado su profunda preocupación sobre el nuevo "Reglamento de Retorno" aprobado en el Parlamento Europeo, que busca unificar y agilizar los procedimientos de expulsión de personas en situación irregular en...
La Comisión de las Conferencias Episcopales de la Unión Europea (COMECE) ha expresado su profunda preocupación sobre el nuevo “Reglamento de Retorno” aprobado en el Parlamento Europeo, que busca unificar y agilizar los procedimientos de expulsión de personas en situación irregular en la Unión Europea. Según fuentes, el presidente de la COMECE, Mons. Mariano Crociata, manifestó que aunque entiende la responsabilidad legítima de las autoridades públicas en gestionar la migración, garantizar la integridad de las fronteras y combatir la trata de seres humanos, ciertos aspectos del reglamento plantean “serias cuestiones éticas y humanitarias”.
La ampliación de la detención, las limitaciones a los recursos y la creciente externalización de responsabilidades a terceros países podrían debilitar “la protección efectiva de los derechos fundamentales y la dignidad de las personas vulnerables”. Mons. Crociata enfatizó que la migración “no es sólo una cuestión de procedimientos, estadísticas o gestión de fronteras”, sino que afecta a seres humanos “con una dignidad inviolable que debe permanecer en el centro de toda decisión política”. Además, destacó que “seguridad y solidaridad no son principios opuestos”, sino que “deben avanzar juntos” para abordar las causas profundas que obligan a las personas a migrar y proteger a quienes están en movimiento.
La COMECE recuerda que la Unión Europea “se fundó sobre la convicción de que la dignidad humana es inviolable”, por lo que pide garantizar que las políticas de migración y asilo respeten la dignidad. También insiste en que cualquier persona tiene “el derecho a solicitar protección cuando su vida está amenazada”, así como el derecho “a no verse obligada a abandonar su tierra por causa de la guerra, la persecución, la pobreza, la corrupción o el colapso ambiental”. En conclusión, Mons. Crociata precisó que la votación realizada sobre el Reglamento de Retorno plantea “una cuestión más amplia sobre el tipo de Europa que queremos construir”, llamando a Europa a “reafirmar sus valores fundacionales con valentía, sabiduría y humanidad”.
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