Científicos analizan a más de 130.000 personas durante cuatro décadas y concluyen que el café matutino ayuda a prevenir la demencia

BlogFebruary 12, 2026

El debate sobre si el café beneficia o perjudica la salud ha variado durante mucho tiempo. Ahora, un estudio reciente publicado en JAMA ofrece un argumento sólido para los aficionados al café, sugiriendo que un consumo moderado de cafeína no solo mantiene la alerta en el presente, sino que también podría salvaguardar el cerebro a largo plazo.

Los datos

Esta evidencia resulta convincente porque no se basa en una encuesta breve, sino en un análisis realizado por investigadores de Harvard que siguieron a más de 130.000 individuos durante cuatro décadas.

En detalle, el estudio involucró a 131.821 participantes, principalmente personal sanitario, con un seguimiento de hasta 43 años entre 1980 y 2023. Al finalizar, se registraron 11.033 casos de demencia incidente, que sirvieron como base para el análisis.

Con su dieta

Los investigadores compararon los datos de consumo dietético, actualizados cada cuatro años, con los historiales médicos. El objetivo era identificar patrones que vincularan aspectos de la vida de los participantes con el desarrollo de la demencia.

Se encontró un patrón evidente: las personas que consumían café con cafeína tenían un riesgo menor de desarrollar demencia en comparación con aquellas que lo consumían poco o nada, lo cual coincide con hallazgos de investigaciones previas.

Ni poco ni demasiado

El estudio no recomienda beber café en exceso, ya que grandes cantidades de cafeína pueden ser perjudiciales para la salud.

Los mayores beneficios se observaron en quienes tomaban alrededor de 2 a 3 tazas diarias. En términos específicos, este nivel de consumo redujo el riesgo de demencia en un 18% y se asoció con una menor incidencia de deterioro cognitivo subjetivo, así como con mejores resultados en pruebas objetivas de memoria.

Beber más café

Según este estudio, el beneficio se mantiene estable sin mejoras adicionales ni empeoramientos significativos en este grupo. Sin embargo, otros metaanálisis indican que consumir más de 4 o 5 tazas al día podría revertir los beneficios y causar otros problemas.

La cafeína es clave

Uno de los descubrimientos más notables es la diferencia química: los investigadores distinguieron entre el café con cafeína y el descafeinado. Los resultados mostraron que el consumo de café descafeinado no se relaciona con una reducción del riesgo de demencia ni con un mejor desempeño cognitivo.

Esto indica que el efecto protector no se debe solo a los antioxidantes o polifenoles del café (presentes también en el descafeinado), sino que la cafeína actúa como el componente principal.

El efecto del té

Muchas personas obtienen su dosis de cafeína del té en lugar del café. En este caso, consumir entre 1 y 2 tazas de té al día se asoció con una reducción similar en el riesgo de demencia y una mejor función cognitiva.

Esto respalda la idea de que la cafeína y compuestos como la L-teanina contribuyen a proteger el sistema nervioso.

¿Por qué funciona?

Aunque el estudio no se centra en las causas, los autores proponen mecanismos biológicos. La cafeína bloquea los receptores de adenosina en el cerebro, lo que no solo aumenta la vigilia, sino que también podría disminuir la acumulación de beta-amiloide, una proteína ligada al Alzheimer en exceso.

Además, se piensa que la cafeína reduce las citoquinas proinflamatorias en el cerebro, atenuando la neuroinflamación que precede al deterioro cognitivo. Otro beneficio es que mejora la sensibilidad a la insulina y la función vascular, factores que, cuando se alteran, facilitan la demencia.

La letra pequeña

A pesar de ajustar variables como el tabaquismo, el ejercicio y la dieta, no se puede demostrar de manera concluyente que el café cause la protección cerebral. Es posible que las personas con deterioro cognitivo incipiente dejen de consumir café porque les afecta negativamente, pero los investigadores controlaron esto excluyendo los primeros años de seguimiento.

Además, los participantes eran en su mayoría profesionales sanitarios con educación superior, por lo que los resultados podrían diferir en poblaciones con estilos de vida o perfiles genéticos distintos.

Disfrutar, pero no forzarse

Quienes ya toman 2-3 tazas de café al día pueden hacerlo sin remordimientos, ya que se encuentran en el rango óptimo para la protección neurológica según este estudio. Sin embargo, si el café no agrada o causa nerviosismo, no es necesario obligarse, ya que el sueño de calidad y el ejercicio siguen siendo los pilares fundamentales para la salud cerebral.

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