
La historia de un sacerdote nicaragüense que huyó de su país debido a la persecución de la dictadura es un testimonio conmovedor de la lucha por la libertad y la fe. Según fuentes, este sacerdote, que pidió mantener su anonimato para proteger a su familia y amigos, relató su calvario a ACI...
La historia de un sacerdote nicaragüense que huyó de su país debido a la persecución de la dictadura es un testimonio conmovedor de la lucha por la libertad y la fe. Según fuentes, este sacerdote, que pidió mantener su anonimato para proteger a su familia y amigos, relató su calvario a ACI Prensa, destacando la difícil situación que enfrentan los presbíteros que se oponen al régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
El sacerdote contó que su persecución comenzó en 2018, cuando fue identificado como uno de los muchos presbíteros que apoyaban las protestas contra el régimen. Su principal preocupación era ayudar a los jóvenes a no “desviarse” como sucedió con la revolución sandinista de 1979. También ayudó a jóvenes heridos por la policía y acompañó a familias de jóvenes asesinados durante la represión. Sin embargo, su denuncia en sus homilías sobre las acciones del gobierno lo convirtió en un objetivo para la dictadura.
El sacerdote recuerda que comenzó a recibir un “fenómeno de acoso constante” de personas desconocidas que grababan sus homilías y ofrecían servicios para vigilar a la parroquia. La policía también lo detenía frecuentemente para pedirle dinero o buscar armas. El detonante para su huida fue cuando personas no identificadas pasaron los muros de la parroquia para buscarlo, poniendo en peligro a su madre.
El sacerdote huyó de Nicaragua en 2023, acompañado de un expolicía que no estaba de acuerdo con el gobierno. Cruzaron la frontera con Costa Rica por un “punto ciego”, un paso fronterizo informal utilizado por migrantes y traficantes. Allí, se encontraron con un escenario de inseguridad, suciedad y tráfico de personas. Finalmente, llegaron a Costa Rica, donde fueron acogidos por religiosas y sacerdotes amigos.
Después de su huida, el sacerdote sufrió una depresión profunda debido a la pérdida de su vínculo con la Iglesia, la familia y la parroquia. Sin embargo, encontró consuelo en su fe y en la restauración interior que experimentó durante su estancia en Costa Rica. Finalmente, llegó a Estados Unidos en 2024, donde ha encontrado un nuevo hogar y una oportunidad para servir a la Iglesia.
La historia de este sacerdote nicaragüense es un testimonio de la lucha por la libertad y la fe en un contexto de persecución y exilio. A pesar de las dificultades, mantiene su moral alta y sigue sirviendo a la Iglesia en su nuevo hogar en Estados Unidos. Su historia es un recordatorio de la importancia de la fe y la perseverancia en tiempos de adversidad.
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