
En un entorno donde la libertad de expresión y la disidencia están severamente restringidas, las mujeres en Afganistán han encontrado formas innovadoras de protestar contra el régimen talibán, que les permite desempeñar solo dos tipos de trabajos: el cuidado médico y la educación de otras mujeres.
En un entorno donde la libertad de expresión y la disidencia están severamente restringidas, las mujeres en Afganistán han encontrado formas innovadoras de protestar contra el régimen talibán, que les permite desempeñar solo dos tipos de trabajos: el cuidado médico y la educación de otras mujeres. Según fuentes, la proporción de protestas de mujeres al aire libre en el país ha disminuido drásticamente, pasando de un 88% del total en 2021 a apenas un 6% en 2024.
Una reciente protesta en la ciudad de Herat, donde unas 70 personas, incluidas mujeres, se reunieron para denunciar la detención de al menos 30 mujeres y niñas por infringir el estricto código de vestimenta impuesto por el régimen, es un ejemplo insólito de disidencia en un país donde la represión es común. La fuerza de seguridad talibán respondió con violencia, dejando al menos una víctima mortal y desplegando un operativo para militarizar la zona y evitar nuevas protestas.
La férrea censura del régimen talibán hace difícil conocer con exactitud el número de protestas callejeras que han ocurrido en el país. Sin embargo, se estima que al menos 130 manifestantes han sido arrestados desde agosto de 2021, y muchos sufren palizas y torturas bajo custodia. Además, más de 27 periodistas han sido agredidos o detenidos de forma arbitraria por cubrir la disidencia civil, lo que ha llevado a un bloqueo informativo que permite a los talibanes negar los abusos y tildar las denuncias de “propaganda”.
Ante la represión, las mujeres afganas han trasladado su lucha al entorno digital, donde más del 94% de las manifestaciones y campañas de resistencia civil lideradas por mujeres se han llevado a cabo en el último año, bajo un estricto anonimato. Sin embargo, esto no las hace inmunes a la violencia, ya que sufren campañas de ciberacoso sistemático, con un aumento del 217% en los discursos de odio en redes y más de un 60% de ataques directos mediante graves insultos sexualizados.
En conclusión, la lucha de las mujeres en Afganistán es un ejemplo de resistencia y determinación en un entorno hostil. A pesar de los obstáculos, siguen encontrando formas de protestar y hacer oír sus voces, tanto en las calles como en la era digital. Es fundamental que la comunidad internacional preste atención a su situación y brinde apoyo a estas valientes mujeres que luchan por sus derechos y libertades.
🤖 Este artículo fue creado con ayuda de inteligencia artificial y revisado por un periodista.
Fuente: www.portafolio.co





