
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha emitido una advertencia sobre el impacto del cierre del estrecho de Ormuz en la seguridad alimentaria global. Según el Programa Mundial de Alimentos (PMA), el cierre de esta ruta estratégica para el comercio energético mundial ya está aumentando el hambre en el mundo.
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha emitido una advertencia sobre el impacto del cierre del estrecho de Ormuz en la seguridad alimentaria global. Según el Programa Mundial de Alimentos (PMA), el cierre de esta ruta estratégica para el comercio energético mundial ya está aumentando el hambre en el mundo. La situación se ha agravado por el aumento de los precios de productos básicos como el arroz y el trigo, alimentos esenciales en la dieta de millones de personas, especialmente en países de bajos ingresos y en zonas afectadas por conflictos, sequías o crisis económicas.
El estrecho de Ormuz es una ruta crucial para el comercio energético mundial, y su cierre ha generado presión sobre los precios del combustible y, por extensión, sobre los costos de transporte, fertilizantes y alimentos. El PMA teme que la crisis derive en un escenario similar al de 2022, cuando la invasión rusa de Ucrania provocó un fuerte impacto sobre los precios de los alimentos, los combustibles y el costo de vida a nivel global. La comparación con 2022 refleja la preocupación de la ONU por una combinación de factores que ya mostró su capacidad de desestabilizar mercados y agravar el hambre.
La falta de financiación humanitaria se suma a la presión operativa, lo que obliga a las agencias a priorizar casos extremos y dejar por fuera a poblaciones que también enfrentan inseguridad alimentaria. El PMA estima que en 2026 ayudará a 1,5 millones de personas menos de lo previsto inicialmente, y advierte que si la guerra en Oriente Medio continúa durante seis meses, más de nueve millones de personas podrían quedarse sin asistencia. La organización insiste en que la continuidad de la guerra puede ampliar una crisis que ya afecta a cientos de millones de personas, con efectos más severos para los países pobres, los niños menores de cinco años y las poblaciones que dependen de la ayuda humanitaria para sobrevivir.
En resumen, el cierre del estrecho de Ormuz no solo es un problema energético o comercial, sino que también tiene implicaciones directas en la seguridad alimentaria global, afectando a millones de hogares, especialmente en países con alta dependencia de importaciones y baja capacidad fiscal para amortiguar el aumento de precios. La ONU urge a normalizar el comercio y contener el aumento de precios para evitar una nueva crisis del costo de vida con efectos devastadores para los más vulnerables.
🤖 Este artículo fue creado con ayuda de inteligencia artificial y revisado por un periodista.
Fuente: www.portafolio.co





