
Con los precios de la RAM y otros componentes en aumento, algunas personas han recurrido a ideas creativas, como un usuario de Instagram conocido como theautopian. Lo que sigue podría sonar como una broma del Día de los Inocentes, pero es real. Esta persona ha logrado guardar datos en un embutido, específicamente en una rebanada de salami.
Lo que ha logrado theautopian es realmente asombroso, aunque poco práctico. Ha demostrado que una rebanada de salami puede almacenar información digital y ha compartido imágenes al respecto. Naturalmente, esto se queda en una mera curiosidad, ya que no es factible para el uso diario, sin contar todo el proceso necesario para que funcione.
De acuerdo con theautopian, las estructuras del embutido, formadas por una matriz de lípidos y proteínas, crean interfaces moleculares donde se pueden guardar variaciones eléctricas. Estas variaciones se codifican como valores de 0 a 255, lo cual es ideal para representar caracteres ASCII. Para leer los datos almacenados, se conectan sondas a puertos analógicos que interpretan esas diferencias de voltaje. Sin embargo, no se espera una gran capacidad, ya que solo alcanza unos 256 bytes por rebanada.
En este experimento, se codificaron 21 bytes de información en una rebanada de salami de 38 mm. Esto bastó para almacenar la frase “AUTOPIAN IS THE BEST!”. La lectura se realizó con un Apple II Plus de 1982. Es importante notar que el mensaje no salió perfecto, ya que en la pantalla del ordenador apareció ‘BENT’ en lugar de ‘BEST’. Aun así, lo esencial fue probar que el experimento funcionó. Para la escritura, se creó un dispositivo USB especial con una sonda conectada a una MacBook. Para la lectura, se utilizó el puerto Game I/O del Apple II Plus.
El tipo de embutido afecta el almacenamiento. Según theautopian, la mortadela o los frankfurts proporcionan una mayor capacidad, pero exigen un hardware más preciso para decodificar la información. Por otro lado, embutidos como el salchichón son más fáciles de leer, pero ofrecen una capacidad reducida.
En resumen, se trata de un experimento intrigante que, aunque no transformará nuestras rutinas, muestra una vez más lo que puede lograr alguien con curiosidad y los conocimientos adecuados para llevarlo a cabo.