Geely Sets Sights on the Ultimate Challenge: Breaking into the US Market Within Three Years Despite 100% Tariffs

BlogFebruary 8, 2026

La industria automovilística china busca expandirse hacia el oeste, y Europa resulta insuficiente para sus ambiciones. El principal objetivo es capturar una porción del mercado estadounidense, una meta complicada debido a las barreras arancelarias impuestas a los vehículos eléctricos chinos. Ahora, surge una iniciativa concreta: Geely se prepara para ingresar en Estados Unidos con dos estrategias clave en reserva.

Volvo… y Canadá

El enfoque

Recientemente, el medio Autoline Network difundió una entrevista con Ash Sutcliffe, quien ocupa el cargo de jefe de comunicaciones globales en Geely Holding Group. Esta empresa china gigante posee marcas propias como Zeekr o Lynk&Co, y también controla firmas occidentales como Lotus, Polestar, Smart y Volvo. La entrevista tuvo lugar durante el CES, la feria tecnológica en Las Vegas, y resultó peculiar porque, con aranceles del 100% a los coches eléctricos chinos, la presencia de Geely allí generaba interrogantes.

La explicación es directa: planean penetrar el mercado de Estados Unidos. Sutcliffe mencionó que están evaluando todos los mercados internacionales para su expansión, y surge una consulta interna: cuándo y cómo llegarán a Estados Unidos. No reveló el itinerario detallado, pero indicó que habrá “un anuncio sobre esto en los próximos 24 a 36 meses”.

Estrategia oculta

Existen numerosas incógnitas en este escenario, y la entrevista no las aclaró de forma precisa. Por instancia, ¿qué pasará con los aranceles o las normativas estadounidenses respecto al software chino en los vehículos? Sutcliffe se limitó a afirmar que Geely es un grupo internacional habituado a cumplir con las regulaciones de protección de datos y comercio en diversos países, por lo que harán “lo que sea necesario para seguir esas regulaciones cuando llegue el momento”.

Citó como ejemplo la GDPR europea, y aunque la entrevista no conecta todos los puntos, el hecho de que usaran un evento de este tipo para declarar con firmeza su entrada inminente en un mercado tan complejo y adverso como el estadounidense indica que han analizado el tema a fondo. Geely cuenta con una ventaja gracias a Volvo, Polestar y Lotus.

Estas son marcas bajo su control que ya operan en Estados Unidos, pero específicamente, Sutcliffe señaló que desean introducir Lynk & Co y Zeekr.

Acceso por el norte

Hay dos aspectos cruciales. Uno es la barrera arancelaria: 100% para los vehículos eléctricos originarios de China. En la práctica, esto haría inviable la venta de coches por parte de Geely, ya que los consumidores enfrentarían un sobrecosto que impediría competir en precios. Sin embargo, existen dos vías de escape. Por un lado, Geely podría establecer fábricas en territorio estadounidense, una opción respaldada por la Administración Trump si genera empleo local. La planta de Volvo en Carolina del Sur representaría una alternativa natural y viable para esa producción interna.

Por otro lado, aprovechar rutas de exportación hacia Estados Unidos. Aquí, Canadá podría ser la carta ganadora para la compañía china. Si optan por no ensamblar los Zeekr o Lynk & Co en Carolina del Sur, podrían importar los vehículos desde Canadá y dirigirlos a Estados Unidos a través de esa frontera norteña. Canadá ha ajustado recientemente sus aranceles para vehículos eléctricos chinos de 100% a 6,1%.

Se trata de un movimiento restringido, con un cupo inicial de 49.000 unidades anuales. Es una cifra modesta, pero representa un punto de partida y podría servir como prueba para que Geely introduzca sus marcas totalmente eléctricas en Estados Unidos vía Canadá. No obstante, Estados Unidos observa esto de cerca y ya ha advertido que Canadá “se va a arrepentir”.

Avance cauteloso

Gracias a su manejo de marcas como Volvo, Geely tiene una posición más favorable que otros rivales chinos para ingresar en el mercado estadounidense, pero hay un detalle clave. Geely no ha declarado “en tres años estaremos vendiendo miles de coches”, sino “en tres años detallaremos nuestro plan de entrada a Estados Unidos”.

Aun así, aunque no exista un plan público específico, es claro que esta afirmación sugiere que están preparando los mecanismos para replicar su éxito en Europa. Sin embargo, considerando el entorno político y los cambios abruptos en políticas como el comercio o los aranceles, muchas cosas podrían variar en los próximos 36 meses.

Imágenes | Zeekr, BYD

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