
La Gran Desindustrialización de Europa: Un Continente Partido en Dos Europa, un continente con diversas realidades económicas, enfrenta un desafío significativo en su tejido industrial. Un mapa reciente, elaborado por el cartógrafo Milos Popovic utilizando datos de Eurostat, revela la distribución del empleo en la industria en cada región europea, mostrando una...
Europa, un continente con diversas realidades económicas, enfrenta un desafío significativo en su tejido industrial. Un mapa reciente, elaborado por el cartógrafo Milos Popovic utilizando datos de Eurostat, revela la distribución del empleo en la industria en cada región europea, mostrando una clara división entre el centro, el este y algunas partes del norte de la península Ibérica, donde la industria es una fuente principal de empleo, y el resto de Europa, donde los servicios dominan la economía.
La industria es crucial para el crecimiento de la productividad en la economía, según datos de Eurostat y el análisis del European Centre for Austrian Economics Foundation. La pérdida de industria no solo implica una disminución en la oferta de empleo directo, sino también una mayor dependencia de terceros, lo que puede afectar la capacidad de exportación y la inversión en investigación y desarrollo (I+D). Además, la falta de industria puede llevar a una concentración de servicios en actividades de menor productividad y salario.
La división en Europa se debe en parte a la ampliación de la UE en 2004, que llevó a las multinacionales a relocalizar su producción hacia economías con bajos costes laborales y acceso al mercado común. Alemania, con su tejido industrial robusto, es una excepción en Europa, representando alrededor del 19,7% del valor añadido bruto del país, gracias a empresas medianas especializadas en maquinaria, automoción, química y bienes de equipo.
La desindustrialización de Occidente no es un fenómeno nuevo, y según el GMK Center, la cuota de la UE en el valor añadido industrial mundial cayó del 20,8% en 2000 al 16,3% en 2023. Solo entre 2018 y 2024, se perdieron 700.000 empleos en la industria en el viejo continente. Francia y España son ejemplos ilustrativos de esta tendencia, con la industria representando apenas el 10,6% y el 11,7% de su valor añadido bruto, respectivamente.
En conclusión, la gran desindustrialización de Europa es un tema complejo que requiere una atención cuidadosa. La división del continente en dos bloques económicos distintos tiene implicaciones significativas para el empleo, la productividad y la competitividad. Es fundamental que los líderes europeos aborden este desafío con políticas efectivas para promover el crecimiento industrial y reducir la dependencia de terceros.
🤖 Este artículo fue creado con ayuda de inteligencia artificial y revisado por un periodista.
Fuente: www.xataka.com





