
Introducción La guerra fría tecnológica entre Estados Unidos y China ha alcanzado un punto crítico. Según fuentes de la firma de ciberseguridad CrowdStrike, reporta el diario estadounidense The Washington Times, el ejército de piratas informáticos chinos ha intensificado su ofensiva cibernética contra Estados Unidos con el objetivo de apoderarse de los...
La guerra fría tecnológica entre Estados Unidos y China ha alcanzado un punto crítico. Según fuentes de la firma de ciberseguridad CrowdStrike, reporta el diario estadounidense The Washington Times, el ejército de piratas informáticos chinos ha intensificado su ofensiva cibernética contra Estados Unidos con el objetivo de apoderarse de los últimos avances en inteligencia artificial. Esto se debe a la imposibilidad de China de desarrollar estas capacidades al mismo ritmo que sus rivales occidentales, lo que ha llevado a Pekín a optar por la vía rápida del saqueo digital a gran escala.
Los piratas informáticos asiáticos están detrás del 58% de los ciberataques patrocinados por Estados que tienen como blanco a las organizaciones tecnológicas. La estrategia busca compensar el impacto de las sanciones norteamericanas, que han bloqueado el acceso de China a los microchips avanzados necesarios para entrenar modelos propios y abaratar costes. Además, los atacantes han logrado mantener un acceso persistente en redes de empresas norteamericanas, aprovechando vulnerabilidades en los sistemas corporativos. Por lo tanto, la ofensiva no se limita a incursiones puntuales, sino que se trata de una campaña sistemática y coordinada.
El Ejecutivo chino ha desplegado a sus unidades especializadas, como los grupos de piratas informáticos conocidos como Murky Panda, Mustang Panda u Overcast Panda, junto a otras facciones como Sunrise Panda y Warp Panda. Cada una de estas células está especializada en diferentes métodos de intrusión y evasión de defensas. Una de las tácticas más sofisticadas de estos comandos digitales consiste en rastrear credenciales de acceso débiles de forma sigilosa, lo que les permite moverse por las redes sin levantar sospechas y extraer activos de inteligencia artificial de incalculable valor estratégico.
El robo de tecnología se ha convertido en una estrategia nacional coordinada para China. Adam Meyers, jefe de operaciones contra adversarios en la citada firma de seguridad, advirtió de que “China utiliza el ciberespionaje como política industrial para intentar cerrar la brecha de innovación”. Por lo tanto, es fundamental que Estados Unidos y otros países tomen medidas para proteger su infraestructura digital y prevenir el robo de tecnología. La cooperación internacional y el intercambio de información son clave para abordar esta amenaza y mantener la seguridad nacional en la era digital. Además, es importante destacar que la entrada en escena de otros actores internacionales, como Corea del Norte, complica aún más el tablero de amenazas cibernéticas, lo que requiere una respuesta coordinada y efectiva para proteger la seguridad nacional.
🤖 Este artículo fue creado con ayuda de inteligencia artificial y revisado por un periodista.





