
Ataque a catedral ucraniana: un reflejo de la guerra contra el cristianismo El reciente ataque con misiles rusos contra la Catedral de la Dormición en el Monasterio de las Cuevas de Kiev, un sitio declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, ha generado una oleada de condenas internacionales.
El reciente ataque con misiles rusos contra la Catedral de la Dormición en el Monasterio de las Cuevas de Kiev, un sitio declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, ha generado una oleada de condenas internacionales. Según fuentes, este incidente es solo una parte de una campaña más amplia contra el cristianismo en Ucrania, como lo afirmó Steven Moore, fundador del Ukraine Freedom Project, en una entrevista con EWTN News Nightly.
El ataque, que ocurrió el 14 de junio, resultó en un incendio en la catedral del siglo XI y fue parte de una serie de ataques con 70 misiles y 611 drones contra varias ciudades ucranianas, causando la muerte de cuatro personas y dejando 28 heridos. El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, calificó los daños a la catedral ortodoxa oriental como “uno de los crímenes más graves que Rusia ha cometido contra la cultura cristiana hasta la fecha”. Además, Moore señaló que Rusia ha destruido 750 iglesias en Ucrania y ha asesinado a unos 80 pastores y sacerdotes, lo que refleja un patrón de violencia dirigida contra el cristianismo.
Moore expresó su escepticismo sobre las declaraciones del Kremlin, que atribuyeron el daño a la catedral a un misil del sistema de defensa aérea estadounidense Patriot, calificando esto de “pura palabrería”. También destacó que “Putin no está cometiendo errores” y que su estrategia es intencional. La comunidad internacional ha condenado los ataques, pero Moore critica la falta de acción efectiva, especialmente por parte de países como Francia, que continúa comprando combustible fósil ruso, lo que financia la maquinaria de guerra rusa. Moore llama a la comunidad internacional a cortar todos los lazos financieros con Rusia, ya que “nada más funciona porque Putin solo entiende de fuerza”.
El ataque a la Catedral de la Dormición es un recordatorio sombrío de la guerra en curso contra el cristianismo en Ucrania. La comunidad internacional debe tomar medidas más efectivas para contrarrestar la agresión rusa y apoyar a Ucrania en su lucha por la libertad y la preservación de su patrimonio cultural. Como lo dijo Moore, es crucial que los líderes mundiales dejen de lado las palabras y tomen acción concreta para detener la maquinaria de guerra rusa y proteger los derechos humanos y la libertad religiosa en Ucrania.
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