
Un Llamado a la Fe: El Legado de un Misionero en Chad En un mundo donde la perseverancia y la dedicación pueden transformar vidas, la historia del P. Alejandro Canales, un misionero comboniano que ha pasado casi 50 años evangelizando en Chad, es un testimonio inspirador. A pesar de las adversidades y el pesimismo...
En un mundo donde la perseverancia y la dedicación pueden transformar vidas, la historia del P. Alejandro Canales, un misionero comboniano que ha pasado casi 50 años evangelizando en Chad, es un testimonio inspirador. A pesar de las adversidades y el pesimismo de los colonizadores franceses, quien afirmaban que “no se necesitan misioneros en Chad”, Canales ha demostrado que la fe y la determinación pueden superar cualquier obstáculo.
Canales llegó a Chad en 1978, en un momento en que la inseguridad y la incertidumbre eran palpables. Sin embargo, junto con otros tres hermanos de su congregación, formó una comunidad que se convertiría en el núcleo de la evangelización en la región. La creación de centros de formación de catequistas fue una de sus primeras preocupaciones, ya que entendió que la presencia de líderes espirituales es fundamental para el crecimiento de las comunidades cristianas.
En las últimas décadas, la Iglesia en Chad ha experimentado un notable crecimiento. De cuatro diócesis católicas en el momento de la llegada de Canales, hoy hay ocho. Este desarrollo se ha visto impulsado por un “boom vocacional” en los años 80, lo que ha permitido a la Iglesia local fortalecerse y expandirse. Los combonianos, como Canales, han tenido que adaptar su presencia para acompañar a la comunidad en su crecimiento, pasando de liderar a ser referentes y consejeros espirituales.
El P. Canales destaca que el anuncio del Evangelio tiene el poder de transformar socialmente. En los lugares donde ha penetrado la Palabra, hay un laicado activo, una respuesta de familia y un catecumenado floreciente. A pesar de los desafíos, la fe sigue siendo una fuerza vivificante que ilumina las realidades sociales. La reciente Pascua, en la que se bautizaron a 3,500 adultos y jóvenes después de cuatro años de catecumenado, es un testimonio de esta transformación.
El misionero subraya la importancia de sostener a las comunidades cristianas en su camino de fe. La necesidad de vocaciones sacerdotales, religiosas y laicales es crucial para acompañar a los nuevos cristianos y asegurar que no se les deje “a la deriva” después del bautismo. La oración y la limosna son fundamentales para apoyar a los misioneros en su labor de evangelización y para garantizar el crecimiento espiritual de las comunidades.
La historia del P. Alejandro Canales es un recordatorio poderoso de que la fe, la perseverancia y la dedicación pueden superar cualquier obstáculo. Su legado en Chad es un testimonio vivo de la fuerza transformadora del Evangelio y un llamado a la acción para todos aquellos que buscan hacer una diferencia en el mundo.
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