
Mons. Arturo Eduardo Fajardo Bustamante, actual Obispo de Salto, mantiene un vínculo personal con la historia reciente del papado: fue ordenado sacerdote por San Juan Pablo II el 8 de mayo de 1988, durante la segunda visita del Pontífice a Uruguay. En aquel entonces tenía 26 años y colaboraba en la pastoral juvenil.
Mons. Arturo Eduardo Fajardo Bustamante, actual Obispo de Salto, mantiene un vínculo personal con la historia reciente del papado: fue ordenado sacerdote por San Juan Pablo II el 8 de mayo de 1988, durante la segunda visita del Pontífice a Uruguay. En aquel entonces tenía 26 años y colaboraba en la pastoral juvenil. Según relató a EWTN News Español, aquel momento constituyó “un acontecimiento impresionante” que, como reconoció, marcó su vida “más allá de todas las fragilidades y atrasos que uno pueda tener”.
La primera visita papal a Uruguay se produjo en 1987, cuando Juan Pablo II permaneció apenas un día en el país. Un año después regresó con una agenda más amplia que incluyó la ordenación de 13 nuevos sacerdotes, entre ellos Fajardo. Casi 38 años después de aquel último viaje, el Papa León XIV recorrerá Uruguay del 6 al 8 de noviembre, en un contexto que el propio obispo describió como de “larga tradición secular” y “laicidad muy fuerte”.
Pese a ese entorno crecientemente secularizado, Fajardo sostuvo que el Pontífice encontrará una Iglesia Católica que “ha sostenido la tarea evangelizadora”. El prelado confía en que la presencia del Santo Padre “ilumine también el camino de la Iglesia que peregrina en Uruguay en este tiempo” y ayude a “surgir hacia arriba ese don de la fe que un día recibimos”. Además, expresó su deseo de que la visita invite a los bautizados que no participan activamente a “redescubrir el don de la fe, la alegría de la fe”.
Entre las enseñanzas que Fajardo conserva de Juan Pablo II —canonizado junto a Juan XXIII el 27 de abril de 2014— destaca el llamado que pronunció al iniciar su pontificado: “¡No tengan miedo! ¡Abran, más todavía, abran de par en par las puertas a Cristo!”. El obispo describió a Wojtyła como “una figura luminosa” por su testimonio y su forma de evangelizar. Como resultado, la próxima visita de León XIV no solo representa un hito histórico para el catolicismo uruguayo, sino también la oportunidad de reactivar una fe que, según el propio prelado, espera sea compartida “con nuestros hermanos para anunciarles la alegría del Evangelio”.
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