
En el norte de San Francisco, la ciudad de Petaluma alberga una fábrica de queso con más de un siglo de historia, Petaluma Creamery. Esta quesería, que en su época dorada generaba 50 millones de dólares, estuvo a punto de desaparecer debido a factores como la pandemia, problemas de salud de su dueño,...
En el norte de San Francisco, la ciudad de Petaluma alberga una fábrica de queso con más de un siglo de historia, Petaluma Creamery. Esta quesería, que en su época dorada generaba 50 millones de dólares, estuvo a punto de desaparecer debido a factores como la pandemia, problemas de salud de su dueño, Larry Peter, y la pérdida de clientes importantes como Chipotle. Sin embargo, la historia de su salvación es un ejemplo de cómo la inteligencia artificial (IA) puede ser un factor clave en el rescate y crecimiento de negocios tradicionales.
La llegada de Daniel Peter, primo de Larry y experto en implementación de sistemas de planificación para fabricantes en Salesforce, marcó un punto de inflección para la empresa. Daniel se convirtió en el CTO de Petaluma Creamery y encontró una empresa que funcionaba de manera arcaica, con pedidos registrados en papel y facturas anotadas en QuickBooks, sin una integración efectiva entre ambos sistemas. La primera medida que tomó fue digitalizar todos los datos acumulados durante décadas y llevarlos a la nube, instalando internet de fibra óptica para asegurar una conexión rápida y estable.
Una vez digitalizados los datos, Daniel implementó un sistema operativo basado en Salesforce y la plataforma de IA Agentforce. Esto permitió crear herramientas personalizadas para el negocio, como la sustitución de la jungla de códigos para cada artículo por una búsqueda con texto natural, y la automatización de la transformación de cajas o piezas de queso en libras, agilizando así el proceso de registro de pedidos. Otros agentes de IA se encargan de predecir las compras de los clientes basándose en su histórico, planificar rutas de reparto de manera eficiente y controlar la trazabilidad de la leche, registrando datos como el peso, temperatura, hora y origen.
Si bien los agentes de IA mejoraron significativamente la operativa de la empresa, hay aspectos que requieren un toque humano, como la búsqueda de nuevos clientes. Para esto, Larry Peter contó con la ayuda de Kevin Goddard, un comercial con décadas de experiencia en el sector. La combinación de la red de contactos de Kevin con las nuevas herramientas tecnológicas permitió que la empresa pasara de tener solo 13 clientes a más de 300, mostrando el valor de la integración entre la tecnología y el factor humano en el crecimiento empresarial.
La historia de Petaluma Creamery es un ejemplo inspirador de cómo la IA puede ser un factor de salvación y crecimiento para negocios tradicionales. Lejos de reemplazar empleos, la IA puede optimizar procesos, mejorar la eficiencia y abrir nuevas oportunidades. Como dice Daniel Peter, “Es muy probable que este lugar ya no existiera sin ella”. La implementación de agentes de IA en Petaluma Creamery no solo salvó al negocio, sino que también lo posiciona para alcanzar nuevos objetivos, como llegar a los 10 millones de dólares en facturación el año siguiente. Este caso destaca la importancia de abrazar la innovación y la tecnología para asegurar el futuro de las empresas en una economía cada vez más digitalizada.
🤖 Este artículo fue creado con ayuda de inteligencia artificial y revisado por un periodista.
Fuente: www.xataka.com





