
En los últimos años, las llamadas "manicuras rusas" han ganado popularidad a nivel global, especialmente gracias a la plataforma de TikTok. Esta técnica, que implica el uso de una máquina giratoria a 35. 000 revoluciones por minuto para eliminar la cutícula y lograr un acabado impecable en las uñas, ha generado un debate...
En los últimos años, las llamadas “manicuras rusas” han ganado popularidad a nivel global, especialmente gracias a la plataforma de TikTok. Esta técnica, que implica el uso de una máquina giratoria a 35.000 revoluciones por minuto para eliminar la cutícula y lograr un acabado impecable en las uñas, ha generado un debate sobre su seguridad y los riesgos asociados con su práctica.
La manicura moderna tiene sus raíces en el siglo XIX, cuando un médico francés adaptó una herramienta dental para tratar una afección en el padrastro del rey Louis Philippe I. Esta innovación dio lugar al “orangewood stick”, un precursor de las herramientas de manicura actuales. Sin embargo, la técnica de las manicuras rusas representa un salto significativo hacia una estética más radical, donde la perfección absoluta se busca a cualquier precio.
El proceso de eliminar la cutícula mediante una lima eléctrica puede parecer simple, pero tiene implicaciones significativas. La cutícula actúa como una barrera protectora que impide la entrada de bacterias y otros agentes externos. Al retirarla, se abre la puerta a infecciones como la paroniquia o la onicomicosis, además de inflamaciones crónicas y sensibilidad extrema. La falta de formación técnica adecuada entre quienes practican esta técnica aumenta el riesgo de errores, lo que puede resultar en daños graves a la piel y las uñas.
Además del riesgo mecánico, existe otra capa de preocupación: la química involucrada en el proceso. Algunos esmaltes de gel contienen compuestos como el TPO, que ha sido vetado por la Unión Europea debido a posibles riesgos reproductivos. Esto refleja un cambio en la preocupación, que ya no se centra solo en cómo se trabaja la uña, sino también en las sustancias utilizadas para mantener la durabilidad extrema que el mercado exige.
La popularidad de las manicuras rusas refleja una tendencia cultural hacia la búsqueda de la perfección estética, incluso si esto significa someterse a procedimientos más agresivos. Sin embargo, es crucial considerar los riesgos y consecuencias a largo plazo de estas prácticas. La industrialización de la belleza cotidiana plantea preguntas incómodas sobre hasta dónde estamos dispuestos a llevar nuestra búsqueda de la imagen perfecta, y si esta obsesión ya ha cruzado una línea demasiado roja. Como consumidores, es importante informarse y evaluar críticamente las tendencias de belleza, priorizando la salud y el bienestar sobre la estética.
🤖 Este artículo fue creado con ayuda de inteligencia artificial y revisado por un periodista.
Fuente: www.xataka.com





