
Introducción La próxima visita del Papa León XIV al Perú, programada para el 11 al 17 de noviembre, no solo genera expectativa entre los feligreses, sino que también abre una oportunidad para que el país consolide su identidad como uno de los principales destinos de peregrinación de América Latina.
La próxima visita del Papa León XIV al Perú, programada para el 11 al 17 de noviembre, no solo genera expectativa entre los feligreses, sino que también abre una oportunidad para que el país consolide su identidad como uno de los principales destinos de peregrinación de América Latina. Según fuentes, el viaje apostólico puede convertirse en un punto de partida para el desarrollo del turismo religioso en el país.
El director para América de la Red Mundial de Turismo Religioso, Adrián Lomello, aseguró que el potencial de Perú es “absoluto” debido a la mixtura de lo católico con las culturas andinas, lo que es único en Latinoamérica. Sin embargo, el desafío consiste en mirar más allá de la futura visita y construir una oferta permanente de peregrinación. La idea es que los destinos como Chiclayo, Piura, Trujillo y el Callao, donde el Santo Padre desarrolló parte de su ministerio pastoral, se conviertan en una oferta estable.
El turismo religioso no beneficia únicamente a los santuarios o templos, sino que dinamiza la economía de las ciudades que reciben peregrinos. Lomello destacó que el turismo religioso “derrama riqueza sobre toda la comunidad” y que la inversión económica se multiplica por seis en rentabilidad. Por ello, las ciudades deben prepararse para ofrecer experiencias que complementen la peregrinación, como buena gastronomía, actividades atractivas, museos y eventos.
La visita del Papa León XIV al Perú es una oportunidad para que el país se posicione como un destino internacional de turismo religioso. Con una oferta permanente de peregrinación, Perú puede atraer visitantes de manera permanente y generar ingresos significativos. Según Waldin Durán, especialista en Innovación y Transformación Digital para el Turismo, el turismo religioso representa cerca del 20% del turismo mundial y un peregrino puede generar hasta un 10% más de ingresos que un turista convencional. Por lo tanto, es fundamental que las autoridades peruanas apuesten por el turismo religioso como una política de Estado y trabajen para involucrar a todos los actores involucrados en la industria turística.
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