
Los recientes terremotos que sacudieron el norte de Venezuela han dejado al país enfrentando un escenario complejo en términos de respuesta a la emergencia. Según Renee Lee, directora sénior de Gestión de Productos - Modelos de Terremotos de Moody’s, los daños en infraestructura crítica, las interrupciones de servicios esenciales y la probabilidad de...
Los recientes terremotos que sacudieron el norte de Venezuela han dejado al país enfrentando un escenario complejo en términos de respuesta a la emergencia. Según Renee Lee, directora sénior de Gestión de Productos – Modelos de Terremotos de Moody’s, los daños en infraestructura crítica, las interrupciones de servicios esenciales y la probabilidad de nuevas réplicas representan algunos de los principales retos para las labores de atención y recuperación.
Entre los desafíos inmediatos se encuentran la afectación de servicios básicos como la electricidad, el suministro de agua y las comunicaciones, elementos fundamentales para coordinar operaciones de emergencia y asistir a la población. Además, los daños en la infraestructura de transporte pueden dificultar el acceso de equipos de rescate y el traslado de ayuda hacia las zonas más impactadas.
Otro factor que incrementa la complejidad es la presión que enfrentará el sistema de salud debido al aumento de personas lesionadas. La necesidad de atender simultáneamente múltiples emergencias puede sobrecargar la capacidad hospitalaria mientras continúan las labores de búsqueda y evaluación de daños.
Moody’s advierte que el riesgo de réplicas podría dificultar aún más las operaciones. De acuerdo con el pronóstico del Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS), existe un 3% de probabilidad de que ocurra al menos una réplica de magnitud 7 o superior durante la próxima semana.
El análisis también establece similitudes con los terremotos ocurridos en Haití en 2010 y en el sur de Turquía en 2023, eventos que fueron superficiales de deslizamiento lateral. Sin embargo, los sismos venezolanos presentan diferencias importantes frente a los terremotos de Maule, en Chile, y Tohoku, en Japón, ya que estos ocurrieron en zonas de subducción y alcanzaron magnitudes considerablemente superiores.
Respecto a las lecciones que deja el terremoto de Haití para un proceso de recuperación, Moody’s aclara que la magnitud del impacto observado en Venezuela es muy limitada frente a la tragedia registrada en ese país en 2010. El gobierno haitiano estimó entonces que unas 250.000 viviendas y 30.000 edificios comerciales colapsaron o sufrieron daños graves.
La combinación de daños en infraestructura, interrupciones de servicios esenciales, presión sobre el sistema de salud y la posibilidad de nuevas réplicas configura un escenario que exigirá una respuesta particularmente desafiante durante los próximos días. La respuesta a la emergencia en Venezuela requerirá una coordinación efectiva y un enfoque estratégico para abordar los desafíos económicos y políticos que enfrenta el país.
🤖 Este artículo fue creado con ayuda de inteligencia artificial y revisado por un periodista.
Fuente: www.portafolio.co





