Las nuevas generaciones muestran un renovado interés en las salas de cine por dos razones: suscripciones y desconexión del móvil

BlogDecember 27, 2025

Las salas de cine no están pasando por su mejor momento. Incluso producciones destacadas como ‘Avatar: Fuego y ceniza’, considerada una de las películas más importantes del año, luchan por generar ganancias. De hecho, las nuevas cintas tienen dificultades para atraer audiencias, lo que ha llevado a relanzar clásicos como ‘Regreso al futuro’ para ayudar. En medio de este difícil panorama para los cines, surgen señales positivas de un sector inesperado que genera un optimismo moderado: la Generación Z, conocida por ir en contra de las tendencias en temas como evitar el alcohol, retomar el envío de cartas o disfrutar de los cruceros.

La Generación Z acude más frecuentemente al cine. Un informe de diciembre de la organización comercial Cinema United indica que la asistencia de esta generación creció un 25% en comparación con el año anterior. En 2025, vieron un promedio de 6,1 películas, un aumento ligero desde las 4,9 visitas del año previo. En la encuesta más reciente, el 41% de los participantes afirmó ir al cine al menos seis veces al año, en comparación con el 31% en 2022.

Por qué esto importa

El sector cinematográfico enfrenta una crisis grave, tanto en las salas como en el aspecto económico que afecta a Hollywood. En España, las preferencias se inclinan hacia los conciertos en lugar de la televisión, el cine o los libros, impulsadas por el deseo de experiencias únicas. Esto se refleja en el mercado español, que vive uno de sus peores periodos: la mayoría de los indicadores cayeron en 2024 y no se alcanza la taquilla de 2019.

Los problemas que afectan a las salas de cine son multifacéticos, desde la evolución del modelo de entretenimiento hacia el streaming, donde la competencia y la rentabilidad son intensas. Como resultado, se han recortado presupuestos y el número de proyectos. Otros factores incluyen las huelgas en la industria, la aparición de la inteligencia artificial y, por supuesto, el costo de las entradas.

Las motivaciones de los jóvenes para regresar al cine

Como se mencionó, las experiencias vivas son un factor clave para preferir los conciertos sobre otras opciones de ocio, pero ver una película en una sala de cine es incomparable con hacerlo en casa, independientemente del tamaño de la televisión o el sistema de sonido. Según declaraciones recopiladas por Business Insider de varios jóvenes, las razones van desde satisfacer la necesidad de una actividad grupal y comunitaria hasta realizar una actividad sin el móvil, ya que se espera dejarlo de lado durante la proyección (evitando iluminar el entorno con la pantalla).

¿Y qué hay de los precios? Si alguien quisiera ver ‘Avatar 3’ en los cines más cercanos, pagaría 9 euros por la versión en 2D a las 20h en los Yelmo de Itaroa (Pamplona), o 10 euros en 3D. Aquí es donde entran en juego las suscripciones, en el contexto actual de inflación.

El impacto de las suscripciones

Las tarifas planas mensuales representan una esperanza para el sector. No son algo nuevo ni exclusivo de España: en Estados Unidos existen opciones como MoviePass o AMC A-List para las cadenas AMC Theatres; en el Reino Unido, la CineWorld Unlimited Card; y en Francia, la Carte UGC. En España, Cinesa ofrece su Unlimited Card, una tarifa plana para mayores de 18 años que comienza en 17,90 euros al mes. Aunque está disponible para todos, se puede utilizar el Bono Cultural Joven de 400 euros.

Una suscripción a una experiencia en persona. El informe de Cinema United señala que los miembros de programas de fidelización en Estados Unidos aumentaron un 15% desde 2024, consolidándose como un incentivo clave: por una cuota mensual fija, se obtiene acceso casi ilimitado a películas y una experiencia garantizada. Para una generación que cancela suscripciones de streaming ante subidas de precios y ha visto desaparecer contenidos favoritos, una opción presencial resulta atractiva.

Un análisis de IBISWorld sobre el sector cinematográfico en Estados Unidos sugiere estrategias para superar la crisis: invertir en experiencias mediante mejores servicios de comida, instalaciones y un mayor enfoque en suscripciones y alianzas podría elevar los ingresos de las salas de 16.000 millones de dólares en 2025 a una proyección de 17.300 millones en 2030.

En un entorno donde todo sube de precio, ir al cine se vuelve una alternativa más razonable para el presupuesto. Las tarifas planas no son la forma de ocio más económica, especialmente considerando los costos adicionales de comida y bebida (aunque se puede llevar algo propio para reducir gastos), pero en este escenario inflacionista, parecen más accesibles para un plan de varias horas. Si se calcula, resulta económico comparado con cenar fuera o salir de copas (sin mencionar el bono joven específico en España).

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