
La crisis del fertilizante en Europa ha llegado a un punto crítico debido al bloqueo del Estrecho de Ormuz, que ha afectado significativamente el comercio mundial de fertilizantes. Según fuentes de Naciones Unidas, aproximadamente un tercio del comercio mundial de fertilizantes y un 20% del gas natural licuado (GNL) global pasa por esta ruta,...
La crisis del fertilizante en Europa ha llegado a un punto crítico debido al bloqueo del Estrecho de Ormuz, que ha afectado significativamente el comercio mundial de fertilizantes. Según fuentes de Naciones Unidas, aproximadamente un tercio del comercio mundial de fertilizantes y un 20% del gas natural licuado (GNL) global pasa por esta ruta, lo que ha llevado a un aumento significativo en los precios de los fertilizantes. Esto ha generado una gran preocupación en la Unión Europea, ya que la mayoría de sus fertilizantes se producen quemando gas natural importado.
La Comisión Europea ha propuesto el Fertiliser Action Plan, que incluye la ampliación del reciclaje de purín y residuos agrícolas para convertirlos en fertilizantes siguiendo el programa RENURE. Sin embargo, este plan ha sido criticado por no ser suficiente para abordar la crisis, ya que los fertilizantes de síntesis producidos mediante el proceso de Haber-Bosch tienen densidades de nitrógeno disponible mucho más altas que las del digestato o el purín procesado. Además, la dependencia de Europa del gas fósil para producir fertilizantes nitrogenados es un problema estructural que no se aborda de manera efectiva en el plan.
La crisis del fertilizante tiene implicaciones significativas para la seguridad alimentaria en Europa. Los fertilizantes nitrogenados son fundamentales para la agricultura industrial moderna, y sin ellos, la producción de alimentos disminuiría significativamente. De acuerdo con datos del Mosaic Crop Nutrition, los rendimientos medios del maíz y el trigo caerían un 40% sin fertilizantes nitrogenados. Esto tendría un impacto directo en la disponibilidad y el precio de los alimentos, afectando a los consumidores y a la economía en general.
En conclusión, la crisis del fertilizante en Europa es un desafío complejo que requiere una solución integral. El plan propuesto por la Comisión Europea es un paso en la dirección correcta, pero es necesario abordar la dependencia del gas fósil y promover tecnologías alternativas, como el amoniaco verde, para garantizar la seguridad alimentaria y reducir el impacto ambiental de la producción de fertilizantes.
🤖 Este artículo fue creado con ayuda de inteligencia artificial y revisado por un periodista.
Fuente: www.xataka.com





