
EEUU Reaviva su Misil Hipersónico con un Nuevo Objetivo: Buques Chinos El AGM-183A ARRW, un misil hipersónico que parecía destinado a ser abandonado por la Fuerza Aérea de Estados Unidos, ha sido revivido con un nuevo objetivo: perseguir buques chinos en el Pacífico. Según fuentes, el proyecto ha recibido...
El AGM-183A ARRW, un misil hipersónico que parecía destinado a ser abandonado por la Fuerza Aérea de Estados Unidos, ha sido revivido con un nuevo objetivo: perseguir buques chinos en el Pacífico. Según fuentes, el proyecto ha recibido un nuevo impulso con la solicitud de $296 millones para trabajar en el ARRW Increment 2, que incluye la instalación de un buscador terminal y un enlace de datos para permitir al misil corregir su ruta en los últimos instantes y atacar objetivos móviles.
La Fuerza Aérea estadounidense ha pedido financiamiento para diseñar, probar y evaluar una versión del ARRW con capacidad para atacar objetivos móviles, lo que representaría un salto técnico significativo para un arma que ya estaba asociada a bombarderos como el B-52J. El ARRW pertenece a la familia de armas de planeo hipersónico, que utiliza un cohete para impulsarlo a gran altura y velocidad, y luego libera un vehículo que desciende por la atmósfera con una trayectoria más baja y maniobrable que la de un misil balístico clásico.
La elección del Pacífico como objetivo principal del ARRW Increment 2 no parece casual, ya que China ha invertido durante años en misiles pensados para alejar a la Marina estadounidense de sus aguas cercanas. La aparición de sistemas como el KD-21 muestra hasta qué punto los bombarderos y las armas de alta velocidad se han convertido en piezas centrales de esta pugna. Para EEUU, una respuesta directa al tablero naval chino pasaría por poder amenazar barcos desde lejos y sin acercar demasiado sus aviones.
El interés antibuque del ARRW Increment 2 encaja con esta lógica, ya que un portaaviones o un gran buque anfibio no permanece quieto, maniobra con escoltas y trata de ocultar su posición dentro de una red de senores, satélites y aviones. En una guerra de este tipo, la defensa naval tendría menos margen si el ataque llega a velocidad hipersónica, como sugieren escenarios de ataque simulado contra grupos navales estadounidenses.
La vuelta del ARRW también tiene lectura industrial y política, ya que el programa ha pasado de descartado a financiado, lo que representa una señal incómoda para Pekín y para cualquier armada que dependa de grandes plataformas visibles. Si el Increment 2 madura, los bombarderos estadounidenses no solo llevarían armas para romper defensas terrestres, sino que también podrían añadir una amenaza de largo alcance contra objetivos navales que hasta ahora exigían cadenas de detección y ataque más lentas.
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